Lunes, 20 de Febrero de 2017

Lunes, 20 de Febrero de 2017


Por Manuel Sierra


La viga y la paja

La realidad es que sin dudas muchos hablan con una total ausencia de conocimientos acerca de cuáles son los frentes de lucha, cuál es la estrategia y mucho menos cuáles podrían ser los resultados esperados por las instituciones.

Como era previsible, una vez más el tema de la retribución justa para el agente de viajes por la venta de pasajes aéreos ocupa la atención de los medios periodísticos, aunque esta vez con muchísima menos repercusión que un mes atrás cuando fue Aerolíneas Argentinas la que redujo del 1 al 0% la comisión por intermediación a las agencias de viajes. 
Esta vez la noticia se originó en una carta enviada por LATAM a los agentes de viajes días atrás, y la dura respuesta de la FAEVYT no se hizo esperar, involucrando en la decisión de la empresa tanto a Aerolíneas Argentinas como a la administración MM.
A esta altura de los acontecimientos la discusión que se observa en las charlas de café, en los eventos o en las redes sociales, apunta más a descalificar a lo actuado por la dirigencia que a cuestionar la medida adoptada por las líneas aéreas, en muchos casos de sus opiniones se deduce que lo hacen sin saber muy claramente que acciones están llevando adelante los dirigentes en ejercicio.
La realidad es que sin dudas muchos hablan con una total ausencia de conocimientos acerca de cuáles son los frentes de lucha, cuál es la estrategia y mucho menos cuáles podrían ser los resultados esperados por las instituciones. Un típico mal argentino, donde lejos de buscar respuestas, se busca agregar más leña al fuego para que la llama de la polémica nunca se apague.
En la mayoría de los casos las criticas emanan de dirigentes en condición de retiro o semi retiro, que también debieron pelear sus propias batallas, aunque casi siempre con resultados inciertos al final de su ejercicio. Son muy pocos, verdaderamente muy pocos, los que pueden ostentar una victoria cuando la disputa fue contra el Estado, un gobierno, o una compañía aérea; y en varias oportunidades fue el autismo de los propios agentes de viajes los que condujeron al fracaso cualquier intento de negociación.
Más allá de las diferencias de opiniones, de las tendencias políticas, o de las posiciones frente al negocio, lo cierto es que es muy fácil criticar desde la vereda de enfrente cuando las batallas más importantes se dirimen puertas adentro.