Jueves, 29 de Junio de 2017

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PresiónAR

De acuerdo el Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2016-2017, Argentina quedó como el país con mayor presión tributaria del mundo. 

En el medio de un alud de noticias, algunas mejores que otras, llegó desde afuera la confirmación de lo que muchos creían. Bah, en realidad, lo que era (o es) un secreto a voces. Publicado hace escasos días, el Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2016-2017 indicó que Argentina, sobre 138 economías analizadas, continúa como el país con mayor presión tributaria del mundo, cuestión que afecta (para bien o para mail) a la industria turística toda.
Del informe también se desprende que el país ocupa el puesto 104º, sobre el total antes mencionado, en materia de competitividad. Para llegar a tal conclusión, la entidad utiliza determinados parámetros. Además del ya citado por presión tributaria, por ejemplo, contemplan la facilidad para abrir un negocio y hasta la probabilidad de que funcionarios públicos pidan un soborno. Es decir, que el muestrario es amplio, como para que no queden dudas al respecto. 
También, para seguir despejando dudas, hay que señalar que el Foro Económico Mundial, es el comúnmente llamado Foro Davos, la fundación sin fines de lucro con sede en Ginebra, que reúne anualmente al jet set del empresariado global, y al que concurrió el presidente Mauricio Macri al poco tiempo de asumir. 

A favor
En términos generales, el informe no es lapidario con el país, ni muchos. De hecho, el cambio de gobierno ha traído, de acuerdo a la entidad, mejoras en varios campos, que le han proporcionado cierta previsibilidad y orden, que anteriormente no observaban o no se reflejaban en los análisis realizados. 
De acuerdo a lo presentado: “Argentina ganó dos posiciones al lugar 104, conducido principalmente por la innovación y perfeccionamiento de factores que reflejan el mejor estado de preparación para enfrentarse a un entorno de futuro que cambia”. De estos términos, por ejemplo, se destaca en turismo el rol del Subsecretario de Innovación y Tecnología del MinTur, Pablo Casals. Convocado por el titular de la cartera, Gustavo Santos, ha encabezado uno de los planes más ambiciosos y novedosos: “Innovar para viajar”, el cual tiene como objetivo promover la interacción con las pymes. 

En contra
Como se dijo anteriormente, se podría decir que el balance es equitativo. No obstante, el Informe es categórico en cuanto a los factores más problemáticos para hacer negocios en el país: la alta inflación, el escaso acceso al financiamiento, la corrupción como mayores obstáculos y los elevados impuestos.
Quizás sea este último el tópico que más preocupa a los empresarios del sector turístico local. Nobleza obliga, no es algo nuevo, mucho menos algo que haya instalado esta nueva gestión, ya que la situación la vienen (desde su lugar) padeciendo hace tiempo. Ahora bien, también es verdad que, al margen de la devolución del IVA al turista extranjero, el Estado no ha hecho grandes avances para paliar la cuestión impositiva. 

Asfixiante 
Al ser consultado sobre el Informe publicado por el Foro Económico Mundial 2016-2017, Camilo Suárez, presidente de la AHRCC, aseguró que “es ciento por ciento cierto lo que expresa”. Y planteó que, más allá de las estadísticas, “la presión fiscal es prácticamente insoportable para una pyme”. Y agregó: “Esto hace que un emprendimiento no sea sustentable. O sea, no es sólo que no la dejan crecer, sino que la encorsetan, y la van estrangulando. Realmente no vemos que haya iniciativas como para modificarla”.
Sin embargo, Suárez no niega que la devolución del IVA al turista extranjero sea una medida acertada, aunque reconoce que sólo ampara a un eslabón de toda la cadena de comercialización. “En realidad, esta iniciativa sólo beneficia a una parte de la hotelería, la que trabaja con el extranjero. Pero en el caso de la gastronomía, la situación es distinta, porque está asfixiada por la presión fiscal”, expresó con preocupación y ejemplificó: “Tenes un cuarenta por ciento de impuesto en una factura gastronómica. El número es imposible, inviable”. 
Otro de los temas abordados por el dirigente fue la imposibilidad de que surjan nuevos emprendimientos, producto de los condiciones antes mencionadas. De hecho, aseguró, los desalienta, porque “entendés que prácticamente vas a trabajar para el fisco”.  
Además, sostuvo: “Es obvio que hay que mantener al Estado, pero debería ser de una manera razonable, que permita sostener a las pymes. Y ni siquiera hablo de crecimiento o expansión, sólo de mantenerse”. 
Por último, observó que, como comerciante, quiere que la presión fiscal baje; pero como ciudadano, aspira a que resulte más clara cómo se aplican los fondos que se pagan. Al igual que su par, Aldo Elias, titular de la AHT, se lamentó por la realidad que les toca vivir. “Hay veces que este tipo de información (por lo publicado en el Informe de Competitividad) no se sostienen con la realidad. Pero en este caso se quedan cortos, porque la presión tributaria que existe acá es inaudita”, reconoció. “No puedo entender el nivel de voracidad fiscal que existe”.
Para graficarlo, utilizó el caso de los vehículos, algo totalmente ajeno al mundo del turismo. “¿Por qué la presión tributaria en los autos es del 56 por ciento?”, se preguntó. “Esto significa que el 56 por ciento de lo que un cliente paga por éste, son impuestos”. Además, arriesgó: “Y así es absolutamente con todo: la doble imposición, la distorsión de los impuestos, la falta absoluta de transparencia, los criterios con los cuales deciden las condiciones de las actualizaciones”.
Apuntó, por otra parte, al sistema por el cual se castiga tributariamente a todas las empresas, catalogándolo como “vergonzoso”. Lo más grave de todo, acusó, es la falta de servicios que impera. “Se supone que con eso vos pagás un montón de cosas, que después terminás abonando por otro afuera, porque el Estado no te brinda garantía de nada”, indicó y se cuestionó: “Entonces, ¿para qué pagas los impuestos? No se sabe”. 

Panorama regional
Según el Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial 2016-2017, Chile, en el puesto 33°, es la nación latinoamericana mejor ubicada. 
Colombia quedó 61°, Perú se situó en el lugar 67°, Uruguay quedó 73°, Brasil alcanzó el 81° lugar y Ecuador quedó en el lugar 91°. Asimismo, detrás de Argentina quedaron  (siempre hablando de competitividad) Paraguay (117º), Bolivia (121º) y Venezuela (130º).