Domingo, 28 de Mayo de 2017

Domingo, 28 de Mayo de 2017


Reportaje

"La cultura, la amabilidad y la generosidad de la gente hacen que St. Martin sea diferente"

Reportaje a Marcelo Suárez. A un año de haber asumido la representación de Saint Martín Tourism Office para Argentina, Uruguay, Chile  y Paraguay, hablamos acerca de los atractivos que tiene el destino y cómo las acciones encaradas posicionaron a nuestro país como el primer emisor de turistas a la isla.  

¿Cuánto hace que estás trabajando para la isla de St. Martin y qué acciones encararon para posicionar aún más al destino entre los argentinos?
Es increíble cómo pasa el tiempo, ya que ahora estoy cumpliendo mi primer año representando a la Oficina de Turismo de la parte francesa de la isla de St. Martin. 
Hicimos lo que había que hacer, a mi entender, desde que empecé con esto: docencia, capacitaciones, explicar mucho, porque a pesar de ser una isla conocida, es un destino que el no conoce lo quiere conocer, por eso decimos que es aspiracional. 
Aunque parezca mentira, todavía algunos desconocen una cantidad enorme de información sobre la isla. Hay que desmitificar que es un destino caro, por ejemplo. Y lo que siempre destaco, desde el primer momento que fui para actualizarme en toda la oferta de la isla, es la enorme amabilidad y la hospitalidad de la gente. Con esto no quiero decir que en otra parte del Caribe no ocurra, pero los noté muy afectivos. Eso te hace sentir muy cómodo. No nos olvidemos que Francia tiene su raíz cultural  latina lo que da como resultado un cóctel muy positivo. En este caso uno más uno es más que dos. ¿Porque? Por la comida, por el tema del buen gusto en cuanto a lo que son los sabores, la presentación de los platos, y, fundamentalmente, en la atención. Todos te hacen sentir como en tu casa, y eso es en los hoteles, en los restorantes, en la calle misma!

Y la comunicación ¿se hace exclusivamente en francés?
No, para nada. El idioma oficial es el francés, la religión es católica, es un pedazo de Francia fuera del continente europeo. Los ciudadanos nacidos en St. Martin tienen los mismos derechos y obligaciones que el que nació en París, por ejemplo. Eso hace que tengan un buen nivel cultural ya que la mayoría va a estudiar a las universidades de Francia y cuando regresan lo hacen con una carga cultural muy importante que se mezcla con lo propio de la isla, con los criollos, dando como resultado una idiosincracia muy atractiva para el turista.    
Por eso esa gran cultura se evidencia en el manejo de otros idiomas, fundamentalmente el inglés, de ahí que no haya problemas para quien no sabe el francés. 

¿Hubo algún tópico en particular que costara más hacer entender entre los agentes de viaje que asisten a las capacitaciones?  
Para mí el agente de viajes en general, producto de cómo hay que saber adaptarse a los vaivenes socio-económicos de nuestro país, es una persona inteligente que se prepara, que trata de capacitarse y asiste con interés, y no hay mejor alumno que el que quiere aprender. El agente de viajes es curioso, quiere saber, ha viajado al Caribe y no hay nada específico que les cueste entender, tal vez el tema que les resulte más curioso es el hecho de que es una isla que pertenece a dos países y sin embargo no tiene ningún tipo de barrera o frontera entre una parte y la otra. Acá no hay nada, sólo una línea imaginaria que divide dos tercios de la parte norte de la isla para Francia y el tercio restante para Holanda. Conviven con naturalidad las dos nacionalidades. Es muy sui generis.
Por supuesto al estar dentro de la Comunidad Europea los dos gobiernos están alineados bajo las mismas normas de convivencia.

El recorrido ideal para el turista argentino ¿cuál es? 
Lo primero que recomendaría es alquilar un auto, porque podés circular libremente por cualquier lado, el tráfico es súper tranquilo, podes ir por donde quieras con las ventanillas bajas (esto indica que es absolutamente seguro!), y tener tecnología, es decir wi fi gratis en la calle, las playas y en los restaurantes. 
Tenés normas de convivencia de mucho respeto y eso lo aporta la cultura del habitante de la isla.   
La hotelería no es a la que estamos acostumbrados tanto los agentes de viajes como los operadores, a vender en muchas islas del Caribe, y digo estamos porque después de 30 y pico de años de ese otro lado del mostrador eso me ayuda mucho a la hora de saber cuáles son las herramientas que necesitan para llegar mejor al cliente, al agente de viajes, a todo el que quiera ir al destino. 
En St. Martin uno puede parar con el auto donde quiera, ir a una playa y no hay estacionamiento pago. Uno puede comprar las famosas sillas de playa, bajar hasta el mar con tus sillas, un termo y el mate y sentarte a disfrutar del paisaje tranquilo. 
No hay vendedores ambulantes, quizás alguno en la famosa playa de Orient Beach, pero hay 37 playas para recorrer y elegir la que más te guste ya que una es más linda que la otra. Están las que tienen el agua que es casi como una piscina; tenés playas con olas para practicar surf, o kite surf; no hay especies agresivas en la fauna marina; y cuando llega el horario de irse de la playa hay una oferta gastronómica como no hay en ningún otro lado del Caribe.
De hecho, Saint Martin ganó por tercer año consecutivo el título de “Capital Gastronómica del Caribe”. Un jurado de notables elige el mejor Restaurante y el mejor Chef, y el año pasado los tres mejores restaurantes seleccionados fueron de Saint Martin, y dos chefs.
Tener 350 restaurantes es un número muy importante. Casi uno para cada día del año y casi todas las cocinas étnicas están presentes en la isla: India, criolla, hasta una parrilla argentina! 

¿Cuál fue el mejor restaurante del año pasado?
Fue “Le Pressoir”, (la prensa) que tomó ese nombre por las antiguas máquinas de las plantaciones de caña de azúcar, y el chef Antony, que es su dueño, también fue elegido como el mejor. Este personaje es un chef francés que en sus locales en Europa llegó a tener dos o tres estrellas Michelin y decidió hace un tiempo quedarse a vivir en la isla. Es un local pequeño que no tiene más de 30 cubiertos en el que te recibe la esposa. Y como él hay otros. 
Para mí esto viene de la mano de la mejora de la conectividad aérea que puso a St. Martin en el mapa, ya que la llegada de COPA Airlines hace cinco años impulsó su crecimiento y transformó para mejor la isla. Es un St. Martin del primer mundo con negocios que venden las mejores marcas. 
Esa mayor conectividad le dio mayor exposición a un destino que tiene los condimentos de los que hablamos antes. Sumado a eso la Francia continental se volvió blanco de atentados terroristas que de alguna manera la convirtieron en un destino más hostil y hubo una migración de franceses hacia territorios de ultramar buscando la paz perdida. Así surgieron hoteles boutique atendidos por sus dueños que le dan un condimento diferente. Saint Martin es para otro tipo de turismo, ni mejor, ni peor: diferente.
Si a uno le gusta salir en libertad y poder ir a un boliche a tomar una cerveza a la noche, o ir a una disco de noche, podés hacerlo sin correr ningún riesgo. 
Hay algo que es muy importante, los chicos en la escuela tienen clases de turismo, porque es la fuente de ingresos de la isla. Eso hace que tengan muy compenetrada la idea de brindar una buena atención al turista, asesorarlo, ayudarlo y eso genera un medio ambiente muy agradable. 

¿Dónde están ubicados los hoteles, en las playas o en la capital? 
Antes que nada me gustaría recordar que la capital es Marigot (Philipsburg es la capital de la parte holandesa de la isla), y le sigue en importancia, como concentración urbana, Grand Case, que es el polo gastronómico más importante. Allí se concentran la mayor cantidad de restaurantes y hay algunos hoteles. Pero los hoteles se encuentran dispersos por toda la isla. 

Y como es el tema compras, ¿sigue siendo tan tentador para el argentino?
La isla es libre de impuestos, tanto del lado francés como del holandés, por lo que te encontrás con que los precios de las mejores marcas, las que podés comprar en Bal Harbour, por ejemplo, son más baratos que en Miami. 
Todo lo que es joyería y relojería de las marcas top tienen entre un 20 y 30% de diferencia con un lugar como Miami, que ya de por sí nos resulta barato. 
Un detalle interesante es que si bien la moneda oficial es el euro, muchos comercios te toman el dólar 1 a 1 con el euro, con lo cual tenés otro 10% a tu favor. 

Y más allá de las playas ¿qué otro tipo de actividades se hacen en la isla? 
Tenés un lugar muy especial para hacer cabalgatas, trekking, tirolesa, avistaje de aves. 
Este sitio es Loterie Farm, que es una antigua granja en la que hay unas piscinas de agua termal y adonde se puede ir a pasar el día. Tiene unas cabañas de madera muy lindas y un restaurante que está en la copa de los árboles. Es ideal para descansar rodeado de naturaleza. 
Otro lugar muy recomendable para ir es la isla de Tintamarre, una reserva natural donde nadie puede vivir. Allí hay una cantidad enorme de aves, te metés en el mar con un snorkel y nadás entre tortugas marinas gigantescas, mantarrayas, peces de colores, etc. y también está la isla Pinel, donde hay una especie de restaurante y recreo para pasar el dia y en donde se come maravillosamente bien y a precios muy accesibles. La originalidad es que después de comer y descansar te metés en el agua hasta la altura de la rodilla y tenés wi fi dentro del mar! No es algo común!

¿Cuál  es la ventaja del destino? 
La gran ventaja que tiene St. Martin es que tenés cuatro destinos a la mano. El primero es la propia isla del lado francés; el segundo es St. Barths, un lugar selecto y exclusivo al que se puede cruzar en lancha para pasar un día; el tercero es un lugar muy bonito que es Anguilla, una isla que está a sólo 20 minutos de navegación y con ferrys que salen cada 40 minutos. Esa isla tiene algunas de las playas más lindas que hay.    
Finalmente, el cuarto destino es el lado holandés de la isla que presenta hasta un aspecto en los edificios totalmente distinto: del lado francés no se permiten construcciones de más de dos pisos por lo cual el panorama son palmeras más altas que los edificios, y casas de colores, bien caribeño. 
En Marigot hay un shopping muy lindo,  (para mí, una versión caribeña de Patio Bullrich), muy fino y elegante, pero sólo tiene dos pisos.  Mientras que del lado holandés hay edificios de 8, 9 o 15 pisos, que de alguna manera te hace acordar un poco al perfil de Miami. Tenés las cadenas de fast food americanas, y la noche se vive del lado holandés, porque además, es donde se permiten los Casinos. 
Mucha gente se hospeda del lado francés, come y después va a las discotecas del lado holandés, que es donde hay más de 30 clubs nocturnos, para todo tipo de gustos.  Ahí hay ruidos, luces, etc.

¿Y en cuanto tiempo llegás?
En 15 minutos, manejando tranquilo de noche. Eso sí, los controles de alcoholemia son muy estrictos así que quien conduce no debe tomar alcohol. 

¿Cuál es el costo de la vida diaria?
No te va a sorprender que te diga que está más barato que Argentina. Un ejemplo: una cena de tres pasos en el mejor restaurante del Caribe que mencioné antes, con langosta, postre, café y vino o champagne francés puede salir 60 dólares por persona, impensable para un restaurante de ese nivel en París (y tampoco en Argentina!).
Además, y como un extra, al terminar de cenar te acercás a la señora del chef y le pedís conocer la cocina, y allí te recibe el chef, te cuenta cómo es la preparación de los platos, se saca fotos con todos, y ahí percibís la hospitalidad y generosidad de la gente.

¿Cuánto creció el turismo argentino hacia la isla?
Hace un año Argentina era el tercer mercado emisor en cantidad de pasajeros que llegaban a la isla y terminamos el 2016 siendo el primer país de Sudamérica. Eso nos pone muy contentos a todos porque vemos que vamos por el camino correcto. 
Yo me incorporé a un equipo de gente con la que trabajo maravillosamente bien a pesar de que yo me sumé a un equipo que ya estaba formado, y encima era extranjero, sin embargo con todos los que forman parte de la Oficina de Turismo, con Kate Richardson a la cabeza, se hace una tarea muy profesional. Las reuniones que tenemos son de escuchar, compartir y aceptar. Me han dado mucha libertad de trabajo para poder decir “acá tenemos que apuntar hacia este lado”, me han depositado su total confianza.
Me siento respetado en mi trabajo.

En cuanto al segmento MICE, ¿cómo está preparado el destino?
En la isla se pueden hacer eventos de cualquier tipo, pero no multitudinarios. El escenario es fantástico y se van a sentir muy bien atendidos. Las devoluciones que se reciben son excelentes!

Saint Martin es un destino romántico, ¿no?     
La isla es perfecta para recién casados y para reforzar esa idea para San Valentín hicimos un concurso en Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile, con una trivia muy sencilla sobre el destino y a los ganadores se les daba una cena en un restaurante francés de primer nivel, como para demostrarles que ese estilo de comida es la que se puede encontrar en toda la isla. Tuvimos una respuesta fantástica y todos quedaron fascinados! Yo soy una especie de embajador de las mejores opciones de la isla, inclusive la comida. Para eso se me ocurrió hacer una acción promocional en Córdoba con las 25 agencias de viaje que más venden el destino, e invitarlos a un restaurante de especialidades francesas, seleccionado para participar de un festival gastronómico auspiciado desde Francia para recibir la primavera (del hemisferio norte). Al terminar la cena todos querían ir a Saint Martin! Eso es lo que uno trata de sembrar porque es lo que se van a encontrar allá, y mejor! Para el resto del año tenemos programadas una serie de acciones diferentes, para demostrar que Saint Martin es distinto. Ahora está a punto de salir la revista de novias, Nubilis, con una producción de 25 páginas que hicimos con Ingrid Grudke en la isla, y ella me decía que se quedó fascinada y que va a volver de vacaciones. Todo eso ayuda a que tenga más divulgación. He tenido la fortuna, la suerte, la casualidad que me ha llevado a estar en contacto con esta isla y representarla para el Cono Sur y es un placer y un privilegio, el tener que vender, por decirlo de alguna manera, algo muy fácil de vender. No hay que convencer a nadie para que la venda, sólo relatar. Cuando hago las capacitaciones simplemente les cuento mi experiencia porque es lo que mejor recibe la gente.