Miércoles, 26 de Julio de 2017

Miércoles, 26 de Julio de 2017


Por Manuel Sierra


De los pelos y por el piso

La forma torpe y desacertada del accionar de las fuerzas de seguridad convocadas por la aerolínea invalidan la pregunta acerca de quién tenía la razón, si la aerolínea o el pasajero. 

En estos días se regaron como pólvora encendida unos videos tomados por las cámaras de los teléfonos celulares de varios pasajeros del vuelo de United Airlines 3411 que dejaban en evidencia el censurable accionar de unos guardias de seguridad del aeropuerto de Chicago, que arrastraban a la fuerza a un pasajero obligado a abandonar la nave porque la aerolínea necesitaba el lugar para sus tripulantes.

Esa fue la lamentable imagen que se distribuyó en el mundo a través de las redes sociales de un hecho que, por lo menos, debe categorizarse como vergonzoso para United Airlines y la industria aerocomercial del mundo.

En tiempos donde cada dueño de un Smartphone se convierte en un corresponsal de guerra, que transmite la noticia desde el mismo lugar y momento en que ocurren, el parecer debería ser más importante que el ser. Ahora bien, si cuando el proceder y la causa nacen a partir de una decisión que transforma al hecho en algo aberrante no cabe más que el solidario repudio. 

A ver si nos explicamos: se puede tener toda la razón del mundo pero debe procederse de manera tal que todos la entiendan y compartan, evitando que la forma de actuar de un conjunto termine por ocultar la verdad del suceso para un todo.

Aunque usted no lo crea, la historia comienza cuando el Sr. David Dao se hallaba en el lugar que le habían determinado en el counter al momento de hacer el check in en tiempo y forma; y se negaba a dejar su lugar a una línea aérea que se había sobrevendido. Nada fuera de lo común.

Debemos considerar que una sobreventa se consolida tiempo antes del despacho de un vuelo, por lo tanto la aerolínea en cuestión debería haber sabido de su problema con antelación al suceso, no cuando todos sus pasajeros estaban a bordo y ocupaban los asientos asignados.

¿Tiene la aerolínea la potestad de bajar de un vuelo a sus pasajeros? Sí. Existen un montón de situaciones que la facultan para ello, pero ninguna con la brutalidad mostrada por United Airlines. 

La forma torpe y desacertada del accionar de las fuerzas de seguridad convocadas por la aerolínea invalidan la pregunta acerca de quién tenía la razón, si la aerolínea o el pasajero.

Y volvemos al ser y parecer; porque el desprestigio, el rechazo y la burla de millones de personas en todo el mundo hacia United Airlines -no a los miembros de la fuerza de seguridad del aeropuerto- dejarán una huella difícil de borrar en el corto plazo y en el mientras tanto hay miles de pasajeros que comienzan a cuestionarse cuándo les podrá suceder algo parecido.
Imagine caro lector ¿qué hubiera pasado en nuestro país si tan lamentable hecho sucedía en un vuelo de Aerolíneas Argentinas o de Latam?¿Lo imaginó?