Viernes, 26 de Mayo de 2017

Viernes, 26 de Mayo de 2017


Política

La madre de todas las batallas

El alojamiento informal continúa encabezando, junto a la presión impositiva, la lista de problemáticas de la hotelería nacional. ¿Hay solución?

Si bien la cuestión no es nueva, el paso de los años no le ha restado vigencia. Por el contrario, está más presente que nunca. Y, una vez, más la proliferación de la hoteleria informal encabeza la lista de prioridades por parte de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT), como lo hicieron saber hace pocos días, cuando se celebró un desayuno en el Palacio Duhau, en el que, además, se celebró la reciente reelección de Aldo Elías como máximo responsable de la entidad. El reclamo se remonta a años atrás, cuando del boom sólo se oían los ecos provenientes de Europa y Estados Unidos. Y si bien la oferta en nuestro país era escasa, se mostraba incipiente, como cada novedad. Ocurrió con Uber, era lógico que suceda lo mismo con Airbnb. 
Elías sostiene que el problema no se centra únicamente en la Ciudad Buenos Aires. La hotelería low cost llegó para quedarse, y se está haciendo valer, extendiendo su alcance a cada vez más provincias. De hecho, el empresario plantea que la problemática es a nivel nacional, con una marcada presencia en los polos turísticos más convocantes del país. Y acá se podrían citar provincias como Salta, Mendoza o Córdoba, que en estos últimos años han visto incrementada la cantidad de visitas, al igual que su oferta de alojamiento.
Volviendo a la city porteña, el máximo representante de la AHT cuenta que la preocupación ha sido transmitida al gobierno de turno. La relación entre ambos (Estado - entidad) es buena, abierta, cordial y siempre predispuesta al diálogo, sostiene Elias. “La cuestión acá es que no podemos esperar cuatro años para que inspeccionen los establecimientos que están en infracción”, dice y agrega que les han dicho, cual mantra, que “están trabajando en una pronta solución” que, hasta el momento, brilla por su ausencia. “Ellos no niegan el planteo nuestro”, reconoce.
En esta cruzada, reflexiona, no están solos. A la par de la AHT, la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) también encabeza los reclamos por la informalidad en la hotelería. Sucedió bajo la gestión Roberto Brunello, y continúa ahora, que está presidida por Graciela Fresno. “Trabajamos codo a codo, porque este es un tema que nos afecta por igual”, remarcó Elías. 
Realizada hace poco, la 215º Reunión de Consejo Directivo de FEHGRA volvió sobre el tema de la informalidad en los departamentos de alquiler temporario, los cuales compiten sin pagar impuestos ni cumplir las reglamentaciones, situación que agrava aún más la situación existente, puesto “que perjudica a la hotelería formal, que es la que, con su actividad y el pago de impuestos, sostiene la Educación, la Justicia, la Seguridad y, en definitiva, la vida de una sociedad civilizada”.

¿El enemigo?
De acuerdo a cifras oficiales, Airbnb, la plataforma especializada en la búsqueda de alojamientos temporarios, cuenta con 21 mil alojamientos argentinos. Durante 2016, la cantidad de alojamientos ofrecidos en el país creció un 67 por ciento, mientras que la compañía registró, a lo largo y ancho del territorio nacional, alrededor de 257 mil llegadas de huéspedes. 
Los datos fueron proporcionados por directivos de la firma, quienes estuvieron de visita por nuestro país semanas atrás. Hasta el momento, Airbnb es el competidor más grande para los hoteleros tradicionales. Tal es su éxito en Argentina, que anunciaron que a mediados de año estará disponible en el mercado Trips, una flamante extensión de su sitio enfocada en ofrecer “experiencias” y actividades turísticas premium. 
En diálogo con la prensa, Jordi Torres Mallol, Gerente General para América Latina de Airbnb, admitió que es un modelo disruptivo que cambia algunas reglas del status quo: “Falta una revolución de la normativa y el entendimiento de cómo operan para que sean legalizados”.
Pero no sólo en Argentina el problema es evidente. Los casos más resonantes y recientes son los de Madrid y Francia. El ayuntamiento de la capital española busca pactar tanto con Airbnb como con la mayoría de las plataformas de alquiler, una tasa por la que se pueda obtener un ingreso por cada noche de hospedaje. 
La idea es “firmar un acuerdo con un actor privado” que establezca las condiciones de alquiler. Debería también limitarse el número de días que los hospedajes pueden anunciarse en las plataformas, para evitar que se dediquen al turismo durante los 365 días del año. En Amsterdam, por ejemplo, fijaron un tope de hasta 60 días. Todo un precedente. 
El caso de Francia es un poco más complejo. A partir de abril, el gobierno galo creó, mediante un decreto, las armas legales para combatir a los prestadores de alojamiento online (Acá, además  de Airbnb, entran en juego Bedycasa y Abritel). Los ayuntamientos, entonces, tendrán la posibilidad de actuar según su criterio para salvaguardar el impacto de los alquileres “a corto plazo”. 
Asimismo, se facilitó la creación de un registro de los establecimientos que se alquilan a corto plazo. De esta forma, se podrá controlar de manera más certera a los que se ofrecen más de 120 días al año, el máximo permitido en el destino.
A nivel global, Airbnb oferta dos millones de propiedades en 33 mil ciudades distribuidas en 192 países. Actualmente, la compañía está valorada en más de 25 mil millones de dólares. Y aún no cumplió su primera década de vida. 
Pese a todo, Elías sostiene que su intención y, por consiguiente, la de la AHT, no es que cierren establecimientos y que sólo exista la hotelería tradicional para hospedarse en Argentina. Es más, está de acuerdo con el modelo que plantean las plataformas online, siempre y cuando cumplan con su deber impositivo. 

¿Mañana es mejor?
A futuro, en el horizonte del sector no se vislumbran cambios radicales. “Mientras no tengamos reglas parejas, no hay nada que podamos hacer contra ellos (por los hospedajes alternativos-informales)”, reflexiona, y señala que si un hotelero tradicional destina el 40 y hasta 50 por ciento de una tarifa al pago de impuestos, no hay competencia posible, ya que del otro lado no abonan ningún tipo de carga impositiva. El vacío legal es evidente. “La voracidad fiscal que hay sobre la hotelería”, comenta,  “no se entiende”. Además, agrega: “De hecho, no tiene una explicación, directamente ocurre”. 
De esta forma, la actividad está dejando de ser rentable para muchos. “La posibilidad de que la hotelería informal sea regulada es muy compleja, ya que no hay (hasta el momento) un accionar acorde a la dimensión del negocio”, concluye Elías.  


No todo lo que brilla es Airbnb
Al margen de la plataforma protagonista de esta polémica, a nivel mundial son varias las que brillan, muchas de similares características, y otras un tanto más disruptivas, que suben la apuesta y se animan a ofrecer alojamiento a cambio de la mera experencia del intercambio cultural que signfica. 
Por ejemplo, está Couchsurfing, que fue creada en 2004 y se ha vuelto muy popular entre los muchilero. Inclusive en Argentina, que ha sabido cosechar una buena cantidad de adeptos. Otra de las más popualres es HomAway, fundada en 2005, se define como: “la mayor selección de alquileres vacacionales del mundo”.Bajo el lema “tu apartamento vacacional, más barato”, Wimdu se posiciona como unas de las opciones más elegidas entre los vacacionistas 2.0, quienes tiene la posibilida de optar por más de 350 mil propiedades. Hasta el momento, cuenta con más de 10 millones de reservas concretadas a nivel mundial, todo un hito el mercado actual.