Martes, 25 de Julio de 2017

Martes, 25 de Julio de 2017


Reportaje

"El argentino es más viajero que turista"

Petr Lutter. El Director de la Oficina de Turismo de la República Checa para México  y América Latina nos cuenta algunos detalles del destino. 

¿Cómo ha sido su carrera profesional en el turismo?
Empecé en turismo hace muchos años, cuando terminé la universidad. Primero trabajé de guía, luego me ofrecieron puestos en agencias de viajes y operadores. Siempre manejando países hispanohablantes. Finalmente, trabajé con un operador muy grande, como Director del departamento de España en el que manejábamos más de 120 mil pasajeros. Luego llegó la oferta de la Oficina de Turismo de mi país para abrir la oficina en Madrid. Eso fue en el 2001 y trabajé allí durante cinco años. 
Después comenzamos a trabajar con América Latina y de hecho, el primer acercamiento con Argentina lo hice desde Madrid en el 2004. Para eso viajé a entrevistarme con algunos operadores para comprender las particularidades del mercado y a raíz de eso realizamos el primer Fam Tour con agentes de viajes a República Checa en el 2005. Para el 2006 me mudé a México, porque se tomó la decisión de que manejar América Latina desde España era complicado. En ese entonces era el país que másturistas enviaba a República Checa, y hoy en día es Brasil, pero seguimos con la oficina en México y desde entonces estamos desarrollando actividades en Argentina. Hace once años que estoy en la región y estoy feliz. 

Siendo tan distintos los latinoamericanos y los checos, ¿qué es lo que más nos atrae de la República Checa?
Hablamos de América Latina, pero cada país es diferente. Cuando llegué por primera vez para contactarme con operadores y la prensa, en ese momento la gente hablaba de Checoslovaquia (que para entonces ya había dejado de existir). Hablaban de Praga y no sabían que era la capital de República Checa. Era un destino exótico, que por ahí miraban de vez en cuando, pero no era muy conocido. Llegamos en un momento bastante apropiado, porque aquí la gente viajaba a Europa pero iba a Francia, España o Inglaterra.

La Europa tradicional…
Pero para aquel que viajaba por segunda o tercera vez estaba en la búsqueda de otros destinos nuevos. Empezamos explicándoles que Checoslavaquia ya no existía, y que Praga era la capital. En estos once años de trabajo llegamos al punto de que Praga se convirtió, no sólo a nivel Latinoamérica, sino a nivel mundial, en un destino muy conocido. En las encuestas Praga siempre aparecía entre las 10 ciudades más visitadas de Europa, y ahora ya se ubica en los primeros cinco. Logramos que se conozca no sólo Praga, sino otros destinos dentro de República Checa, poco a poco estamos introduciendo lugares diferentes. 
El argentino, comparado con el resto de la región, es más viajero que turista, viajó varias veces a Europa, y va mucho por su cuenta. No es un turista tradicional. Creo que logramos que la gente no viaje sólo a Praga y agregue, por lo menos, Karlovy Vary, ambos lugares ya suenan un poco más. Por lo menos la gente cuando está ahí intentan hacer una excursión para conocerlos. También logramos quitar un poco lo de Checoslovaquia, y mucha gente se corrige sola. Hay que aclarar, República Checa sigue siendo República Checa, pero por fin tenemos un nombre corto, “Chequia”. 

¿Qué otros logros en turismo se han conseguido? 
Creo que de alguna forma logramos introducir a la República Checa en los programas de Europa. Ahora la gente cuando viaja la pide, por lo menos, Praga. También se nota en los números de visitantes ya que en el 2006 recibíamos 53 mil pasajeros de América Latina y el año pasado casi llegamos a los 185 mil. 
Y a pesar de todo lo que pasó en los últimos 11 años, el argentino nunca dejó de viajar. El argentino se queja mucho, pero los aviones siguen llenos (risas). Desgraciadamente no tenemos cifras exactas del mercado argentino, sí tenemos de México, Brasil y el resto de América Latina, en donde Argentina, y últimamente Colombia, son los destinos que  juegan un papel muy importante. Puede pasar cualquier cosa, lo ves ahora en Brasil (en donde se nota una baja del turismo), pero los argentinos nunca dejan de viajar. Como en Europa, viajar forma parte de nuestra vida. Cuando empiezas a quitar cosas, nunca quitas viajar al cien por ciento, quizás lo modificas un poco: en vez de ir a Tailandia, vas a Alemania, pero viajar es una necesidad. Para el europeo vacaciones es igual a viajar. El argentino también tiene ese hábito. Esa costumbre de viajar, para los destinos como el nuestro es muy buena, porque no hay altibajos. Cada vez que vengo la gente demuestra mucho interés. El único evento en el que nosotros llegamos a tener contacto directo con el pasajero es la FIT, y es un indicador de lo que la gente quiere. Se acercan y te dicen que ya tienen su boleto para Europa para el año que viene y preguntan cuántos días les conviene quedarse, qué lugares podrían visitar, dónde alojarse en Praga, cómo llegan. O sea, se nota que la gente no se conforma con un circuito

Ya que la has mencionado tantas veces ¿cómo es Praga?
Praga es pura emoción. Lo que tiene es difícil de explicar. Praga es la ciudad que nunca, por suerte, en los últimos 400 años fue destruida por una guerra, ni le tocó quemarse, siempre se recuperó, avanzó. Es una de las pocas ciudades donde el desarrollo histórico-arquitectónico es continuo a lo largo de los más 1000 años de vida. Los arquitectos dicen que es un manual de arquitectura europea al aire libre. En su plaza vieja hay una casa gótica, al lado una barroca, otra que es renacentista y otra del S. XIX. Es una mezcla de estilos que forman un equilibrio perfecto, no chocan, al contrario. Pero también tiene una magia inexplicable. Es una ciudad que al ir por primera vez te emocionapor todo lo que te contaron de ella y llegas con muchas expectativas, pero estoy seguro, casi en un 90 por ciento, de que la realidad supera las expectativas. Es muy bella y si repites la visita te volverá a emocionar. Yo regreso a Praga tres veces al año, y siempre que veo el panorama del Castillo de alguna forma me emociono. 
Me detengo, aunque tenga prisa, y lo veo un rato. Hasta me tomo una foto! Es algo que muy pocas ciudades europeas tienen. Es una mezcla de cultura, arquitectura, una ciudad cosmopolita en la que te puedes perder sin mapas, no es necesario usar el transporte público, caminas por aquí, por acá, te puedes tomar un café en una terraza, comprar un souvenir. Tiene mucha cultura, vida en la calle.

¿Qué hay para hacer y dónde?
Yo siempre digo que no es necesario ir a un concierto de música a un teatro ya que paseando por la calle, por ejemplo, frente al Castillo de Praga se van a encontrar con un grupo de cinco músicos que hacen jazz; si pasas por el Puente de Carlos de unos 500 metros de largo verás gente que pinta, grupos que tocan música, gente que vende de todo. Para cruzarlo puedes estar caminando durante dos horas y no llegas al final porque vas parando en cada lugar. 
Eso es lo que tiene Praga, sobre todo en verano, cuando el día es largo. Por eso siempre decimos en las capacitaciones que Praga no es la ciudad que se visita, Praga se disfruta. Siempre damos el mismo consejo a los agentes de viajes, no organicen mucho la estadía de la gente en Praga. Déjenles un día libre, no tengan miedo para que ese día hagan lo que quieran, caminen, pasen por algún museo, que vayan al centro comercial. 
En definitiva que hagan lo que quiera pero dejando el mapa en el hotel para perderse en sus calles. Hay muy pocas ciudades europeas donde puedes caminar toda la ciudad. 
Como consejo: como vienen tantos turistases muy bueno madrugar y luego pasar la noche paseando por Praga, porque hay menos gente. Pero a pesar de eso es una ciudad que tiene un encanto muy especial, siempre te quedará en la mente. 

¿El habitante de Praga se comunica bien con el turista?
El checo cambió mucho. Trabajo hace 16 años para la Oficina de Turismo, y la percepción del habitante de parte de los turistas ha ido cambiando, hay mucha gente que dice que son simpáticos y abiertos, hablan idiomas... El checo cambió la actitud y ya no se escapa cuando ve un turista, trata de ayudarlo y habla más idiomas: inglés, alemán, incluso bastante español. La actitud del checo cambió, se acostumbró a tener extranjeros en su país y se abrió mucho más.
El habitante aprendió que al turista hay que tratarlo bien y hay que ayudarlo, lo que ayudó muchísimo a cambiar la imagen del país. 

¿Cuáles son esos otros destinos que complementarían la imagen de la República Checa si uno dijera “es el viaje real para conocer el país”?
República Checa es un país pequeño, con 78 mil km cuadrados, es como Panamá aquí en América Latina y mucha gente tiene la sensación de que tenemos Praga y nada más; pero República Checa tiene 12 lugares distintos  inscriptos como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y creo que no existe un país tan pequeño que tenga tanta densidad de lugares de la UNESCO. 
Por eso mismo tenemos mucho turismo cultural que recorre ciudades, pueblos, iglesias, paisajes. Al principio nos costó un poco explicarles que se tenían que quedar en República Checa tres días más para descubrirla. La situación geográfica es muy buena porque estamos entre Alemania, Austria, Polonia y Hungría y todo está cerca. No tienes que pasar tres horas en la carretera, en una hora ya puedes ver algo totalmente diferente.
Nosotros insistimos con el concepto de que tú no tienes que salir de Praga porque se puede hacer base allí y realizar excursiones hacia el resto del país. 
Primero descubres el paisaje de los alrededores de la capital que es muy bonito y luego puedes visitar otra ciudad a 60 o 120 kilómetros de Praga, distancias que para un argentino que está acostumbrado a viajar mucho más lejos dentro de su país, no es nada.  
Luego comenzamos a promover otras ciudades que tengan atractivos bien diferentes y que sean aptas para todo el mundo. Como primer destino proponemos a Karlovy Vary, porque queda a 120 km de Praga y es una ciudad que muchos la consideran aristocrática. Es muy colorida, tiene muchos edificios, aguas termales, hay una fábrica de cristal, se hace un licor muy típico; tiene muchas actividades lo que la convierte en una opción muy interesante. 
Luego le sugerimos que sigan con ?eskýKrumlov, que es otra cosa, es como Praga en miniatura, una ciudad que guardó muchas cosas del siglo 16, entonces hay casas con frescos renacentistas que se siguen conservando; calles estrechas empedradas; un río en el medio; un castillo impresionante con varias rutas por el interior que tiene unos jardines muy  bonitos. Es una ciudad muy coqueta que tiene su propia magia y uno necesita estar allí para entender lo que tiene. Está a 170 km de Praga y conviene pasar una noche porque es una ciudad antigua que está vinculada con muchas leyendas de fantasmas, hasta en los hoteles te advierten que pueden pasar cosas extrañas pero que no debes asustarte! (risas). 
Por último empezamos a promover la ciudad de Kutná Hora,que es un antiguo pueblo minero que queda a 60 km de Praga al que se puede ir como excursión de día. Es una ciudad medieval con antiguas minas de plata, catedrales, hay restaurantes medievales donde se come muy rico y aparte tiene algo que es lo que más llama la atención de la gente que es un osario del siglo 18, donde se usaron huesos de más de 40 mil cadáveres para decorar una capilla, esto le da otro toque. 
Desde hace 6 o 7 años que las estamos promoviendo y de alguna forma estamos logrando que más visitantes de América Latina se acerquen a ellas. 
Hace tres años, cuando Pilsen fue la ciudad europea de la cultura, empezamos a hablar sobre todo del origen de la cerveza. 

¿Hay alguna ruta de la cerveza en República Checa?
En realidad cada ciudad tiene su propia cerveza, así que cada uno se puede hacer su propia ruta. Hay más de 400 marcas en la República Checa por lo que la cerveza es un tema nacional. De hecho muchas veces te cuesta menos una jarra de cerveza que una gaseosa! 
Este es un toque gastronómico que a la gente le gusta. 
También estamos desarrollando una Ruta del Vino porque tenemos una zona de vinos en el este de la República Checa que se llama Moravia y justo la Moravia del sur, que está en la frontera con Austria, es la zona donde más vino blanco se produce. 
El vino checo es muy bueno, tiene muchos premios internacionales. 

¿Qué le dirías a un argentino que aún no conoce República Checa?
Pues que vaya!! (risas). Yo creo que el país no lo va a defraudar; sinceramente no conozco a nadie que regresa de nuestro país y me diga que no le gustó. Quien quiera conocer algo bonito y diferente le conviene incluir a Praga en su visita y quedarse dos o tres días más y conocer algo más de Chequia y a los checos.
Yo creo que a los argentinos le gusta contactarse con la gente local y en Praga como es tan turístico, no hay muchos checos que vivan en el centro, pero si realmente quiere conocer cómo vive el checo, tienen que ir a las afueras, como por ejemplo a la parte de Moravia justo donde están los vinos, donde la gente es más divertida y amigable. Son más folclóricos. 
En la parte de Praga, que se llama Bohemia, es una región más cervecera, y ahí somos más de sentarnos en una cervecería y empezar a charlar y somos más calmados. Moravia es más tradicional, hay familias que cantan en su casa que todavía usan sus trajes típicos para los eventos, toman su vino, te invitan a su bodega. Es todo el mismo país pero te das cuenta que el trato es distinto.
Por eso tienen que ir a conocerla en su totalidad.